Obsolescencia programada

No se si será por el frío de estos días que al final afecta al ánimo pero a sabiendas de que el artículo de hoy es un tanto oscuro y tétrico, me he decidido a redactarlo con el fin de denunciar las prácticas tan poco honrosas y éticamente refutables de la obsolescencia programada.
¿Qué es la obsolescencia programada? Es la determinación planificada de la vida útil de un objeto que previamente ha establecido su fabricante, con la finalidad de que una vez transcurrido este tiempo de vida útil el objeto quede obsoleto o inservible.
Más concretamente lo que quiero denunciar hoy es del mal proceder de los fabricantes de teléfonos móviles para que estos transcurridos unos meses dejen de funcionar. Ya se que para muchos de vosotros, todo esto os puede parecer un mito o leyenda urbana, aunque lamentablemente este tema es muy cierto.
Los primeros casos de obsolescencia programada u obsolescencia planificada surgieron simultáneamente en Estados Unidos y Europa entre los años 1920 y 1930. Junto con la llegada de la producción en masa, la Ley de la oferta y demanda obligó a los fabricantes a bajar el precio de los productos. Así que la solución surgida a principios del siglo pasado y que actualmente aun sigue vigente, consistía en crear productos con una caducidad establecida. De este modo el público estaba contento por poder adquirir artículos a precios bajos y los fabricantes obtenían los resultados económicos esperados al vender los mismos artículos a las mismas personas una y otra vez.
Bombillas que se funden al llegar a unas predeterminadas horas de funcionamiento, artículos de goma y o plásticos que se cuartean con el paso del tiempo, impresoras que dejan de funcionar tras unas pocas miles de impresiones, baterías de celulares que dejan de cargar correctamente pasados unos meses son sólo unos pocos ejemplos de casos de obsolescencia programada.
Os voy a exponer un caso que seguro os ha pasado a todos: La historia empieza un buen día en el que decidisteis cambiar de móvil porqué el que teníais se reiniciaba o apagaba solo. Seguramente fue debido a que se os cayó al suelo aunque no recordáis exactamente como o cuando fue. Tras escoger con cariño el nuevo modelo decidisteis tener más cuidado con éste para que no terminase apagándose solo como su antecesor. Incluso comprasteis una carcasa de goma para protegerlo de posibles caídas. Pero sorpresa, sorpresa, pasado un año más o menos y por más cuidados que le distéis al dispositivo este llegó un día en que también se reiniciaba o apagaba solo. ¿no os suena todo esto? Esto simplemente es un ejemplo de la obsolescencia programada.
Aunque no es el único ejemplo en este tipo de artilugio. Otra práctica muy frecuente se da con las baterías. ¿No parece extraño que sean de la marca que sean sufren un declive extremadamente significativo pasado cierto tiempo? Y lo peor de todo no es sólo esto, hay muchos dispositivos a los cuales no se les puede retirar la tapa trasera para acceder a las baterías (y esto no es sólo un problema de los iPhone, por ejemplo la Samsung Galaxy TAB 10.1) obligando al usuario a mandar el dispositivo al servicio técnico o a considerar comprar uno nuevo.
¿Por qué destaca la obsolescencia programada en los objetos tecnológicos? La obsolescencia programada no solo existe en el sector tecnológico, pero sí es cierto que es en este sector en el que más popularidad alcanza quizás. Seguramente se debe a la falta de control y la falta de información por parte de los consumidores. Pensad que se trata de un área de conocimiento que tradicionalmente ha sido reservada a los expertos. También hay que destacar que los residuos tecnológicos son de los más difícilmente tratables, reciclables y asimilables por su contenido en sustancias dañinas para el entorno y el ser humano.
¿Qué puedo hacer yo para evitar ser víctima de la obsolescencia programada? Primero que todo tratar de  divulgar y denunciar esta práctica tanto como sea posible. Intentar mantener la autonomía tecnológica es quizás la cumbre a la que puede aspirar un usuario de tecnología: Plantearse siempre una nueva adquisición y separar el valor económico del objeto de su valor de uso: el bajo coste o incluso la gratuidad no debería ser un factor determinante a la hora de adquirir un nuevo dispositivo. Otro modo participativo y ambientalmente más sostenible es la propiedad comunitaria o propiedad compartida. Participar en movimientos como  Hazlo tú mismo (Do It Yourself), hazlo con otros (Do It With Others) conviértete en un prosumidor (Prosumer) y recicla. En definitiva, antes de declarar tu smartphone por obsoleto o roto, pregunta, busca en foros hay miles de personas que  comparten sus conocimientos, muy probablemente descubrirás que es posible repararlo, reacondicionarlo y alargar durante mucho tiempo su vida útil.
 
La vida útil de un teléfono móvil hoy en día esta en 18 meses, básicamente lo que dura la permanencia. Según datos contrastados, sólo en España, cada año quedan en desuso y obsoletos alrededor de más de 20 millones de unidades.
 
Por último me gustaría aconsejaros un documental que emitió TVE hace un tiempo titulado Comprar, tirar, comprar.

4 comments

  1. Hola, me interesa mucho este tema. ¿Sabéis si se puede emprender alguna acción legal? Es por un caso concreto con hardware de Microsoft. Varios aparatos iguales han dejado de funcionar a la vez, y cada uno estaba en manos diferentes por ser un regalo. ¿Pensáis que se puede hacer algo? Gracias por el post, también me gusta mucho el documental que comentas.

    L

    1. Hola,

      Hace un tiempo leí un artículo en el cual se comentaba que por iniciativa del Gobierno Ruso, Sí, directamente el Gobierno de un país, inició una demanda contra varias empresas multinacionales de tecnología por este tipo de prácticas. Lamentablemente al final acabó en nada y nunca más se supo.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *